A. Stipanicic – Las patologías en el gobierno de las empresas públicas

Editoriales

A. Stipanicic – Las patologías en el gobierno de las empresas públicas

“En el cortoplacismo del sistema de reparto de cargos al inicio de cada administración de gobierno, la confusión de roles de los nuevos directores es inevitable porque mayoritariamente son cuadros políticos no idóneos.”

Para identificar los problemas, hay que partir por explicar cuál es el rol y propósito de función
de gobierno en una empresa y, para ello, hay que comenzar diferenciándolo de la gestión y
operación.
El Prof. Luis Manuel Calleja, entre muchos otros académicos que estudian el funcionamiento
de las empresas, insistía en sus clases que uno de los peligros más grandes que enfrentan
los directivos de empresas es la confusión de roles y los solía especificar así:
1) Operarios, técnicos, profesionales, jefes: tienen la función de producir, de operar, de
materializar la generación de bienes o servicios cada día. Tienen foco en el “Ahora”
, ejecutan
las decisiones en base a técnicas y procedimientos establecidos, van a lo material, a lo
concreto y tratan más con cosas que con personas; su esencia es el hacer, producir (la
Poiesis para los griegos).
2) Gerentes: por su parte, tienen foco en el “Presente”
, un “Ahora” pero un poco más amplio.
Hacen hacer, hacen que se ejecuten las acciones en base a la preservación del orden y la
jerarquía con técnicas y procedimientos que establecen y comunican; tratan más con
personas que con cosas y su esencia es realizar y llevar a concretar las ideas ( la Praxis).
3) Directores: los nombrados por los dueños para orientar a la empresa según su visión,
propósito y apetito de riesgo, tienen que poner foco en la trascendencia, es decir, en lo
político (no lo partidario o electoral, sino relativo a aquella decisión de hoy que compromete
otras en el futuro), lo ético, el mañana, el porvenir. Los directores deciden en qué negocios se
va a participar, qué estructura organizacional de responsabilidad, autoridad y autonomía los
va a gestionar y qué sistemas y configuración institucional los van a regir.
En el cortoplacismo del sistema de reparto de cargos al inicio de cada administración de
gobierno, la confusión de roles de los nuevos directores es inevitable porque
mayoritariamente son cuadros políticos no idóneos. Suelen ser militantes guerreros,
generosos donantes, exlegisladores o candidatos frustrados. Esta clasificación es una
descripción no discriminatoria de la realidad, no es un juicio de valor sobre personas que, simplemente, no reúnen las características requeridas para ocupar una posición que exige
asumir un rol complejo, profundo, trascendente al tiempo y lugar y, fundamentalmente, de un
grado de abstracción muy lejano a la imperiosa necesidad del político de “mostrar resultados”
.
Esta confusión de roles es patente en las discusiones en las sesiones de directorio. Más allá
de la configuración jurídica que tienen las empresas estatales que obligan a tratar temas
formales inevitables (recursos administrativos, adjudicación de compras y contrataciones,
designación de funcionarios, etc.), el diálogo en las sesiones no suele rondar los temas más
importantes de un directorio como antes se mencionaba. Por el contrario, es demasiado
común percibir que el director pretende opinar sobre temas de la gerencia, tratando de
mostrar que sabe más que el gerente y enmendándole la plana: es la forma que tiene de
mostrar, equivocadamente, la autoridad. También es común el “reclamo de información” a la
gerencia, pretendiendo saber detalles de lo que no necesita, nuevamente, para cubrir su
responsabilidad de mostrar una falsa sensación de control. Claro, cada vez que un director
pide algo, alguien tiene que ocupar su tiempo para responder.
¿Cómo puede cuestionar un director político un tema profundamente técnico como la
homologación de equipos tecnológicos, la selección de un proceso productivo o la
determinación de las exigencias constructivas o de seguridad de equipos de producción?
¿Cómo puede un director que tiene formación jurídica oponerse a la opinión de los servicios
jurídicos? ¿Cómo puede un director rechazar estudiar un asunto que involucra un documento
en inglés porque no entiende el idioma, cuando la estructura profesional se relaciona con
empresas del sector que usan ese idioma universal?
El director debe ejercer (no solo depositar o mostrar) su confianza en los cuadros gerenciales
y controlar los aspectos éticos en todo sentido de su accionar. Y debe actuar con
contundencia ejemplarizante cuando encuentra un apartamiento inadmisible.
El cortoplacismo implícito en la designación de directores de empresas los condiciona no sólo
en su acción temporal sino sobre la forma en la que piensan y actúan. Los incentiva a la
revisión permanente de acciones del pasado para mostrar contrastes, a revisar detalles para
demostrar autoridad o poder, a marcar posiciones encontradas con otros directores para
diferenciar su posición política, a buscar un protagonismo impropio e inadecuado para
justificar ante su barra la ubicación en ese lugar de representación.

Cuando el director se encuentra con este marco de actuación, con estas reglas de juego, no
tiene otra que actuar con desapego, espíritu refundacional y defensa de su existencia. No es
problema de las personas, es el sistema que las condiciona. Es el sistema de reparto
cortoplacista el que hay que atacar y destruir.
Alejandro Stipanicic
Ingeniero Industrial Opción Mecánica por UdelaR
Máster Profesional en Dirección y Administración de Empresas por el IEEM, UM
Presidente de ANCAP 2020-2024

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