Plan Nacional de Exportación: articulador del desarrollo exportador
13 abril, 2026 2026-04-23 10:16Plan Nacional de Exportación: articulador del desarrollo exportador
Por Gonzalo Oleggini Leis
El año 2007 fue un punto de inflexión en la inserción internacional de Uruguay cuando tuvimos sobre nuestra mesa de negociación un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos de América. Ese NO, dejó al Uruguay, con o sin Mercosur, en un letargo en el avance de las negociaciones comerciales externas las cuales tuvieron su resurgimiento en estos últimos 5-6 años. Uruguay no pudo despegar en cuanto a sus exportaciones y hemos flotado en una banda de entre 8.000 y 13.500 millones de dólares de exportaciones de bienes por año. Esto, del punto de vista de la exportación, representa un nivel muy bajo en cuanto a valor y volumen, ya que somos 3.5 millones de habitantes y producimos alimentos para 25 millones de personas. Por esta razón, se vuelve necesaria la apertura comercial externa, máxime, con capacidades productivas potenciales de generar alimentos para 50 millones de personas. Poder lograr este tipo de metas en cuanto a volumen y sumar valor agregado, nos permitirían diluir de alguna manera los costos fijos de producción, y reducir el impacto de estos en un escenario de producción con bajos niveles de competitividad y productividad.
¿Qué deberíamos hacer para cambiar?
La historia económica nos demuestra que muchos países exitosos han generado, a diferencia de nuestro país, modelos de desarrollo, mientras nosotros tenemos un abanico de propuestas de políticas de Estado que estimulan la inversión y el comercio exterior (entendiendo por ellas, las que exceden los procesos de gobierno: forestal, zonas francas, puertos, promoción de inversiones, etc.). Son relevantes y han dado muy buenos resultados, pero necesitan articularse entre sí y con otras dimensiones que impactan el desarrollo productivo. Para ello sería importante pensar en un Plan Nacional de Exportación, el cual genere estrategia, articulación y gestión de los procesos para un crecimiento del volumen de exportaciones y su valor agregado, con su aporte al desarrollo más que al crecimiento económico.
Tres países. Tres ejemplos.
Singapur, es un modelo logístico de reexportación, con un puerto de última generación, reglas claras y un posicionamiento estratégico ha mostrado el camino de como generar ingresos por más de 475 mil millones de dólares en exportaciones de servicios y bienes, en un territorio de 720 km2 (Montevideo tiene 530 km2) y 6 millones de habitantes.
Nueva Zelanda, es un productor agrícola por excelencia, con exportaciones que ronda los 50.000 millones de dólares por año. Solamente a modo de ejemplo exporta 10.000 millones de dólares de productos lácteos (Uruguay 1.000 millones de dólares en año récord) y de esos 10.000 millones, unos 3.000 millones de dólares sólo a China.
odo esto en un territorio de 268.000 km2 y una población de 5,35 millones de habitantes.
Y, por último, creo que el ejemplo más interesante, es el de Irlanda. Una población de 4 millones de habitantes, un tamaño geográficamente similar al nuestro y un sistema productivo también con características semejantes al uruguayo.
En la década de los 80-90 Irlanda decidió cambiar. Se planteó si podía desarrollarse con la estructura productiva que existía de un país agrícola ganadero mayormente, y la respuesta es sí, pero entendieron que precisaban de otros sectores ya que sólo duplicar o triplicar la producción no los sacaría de lo que en ese momento se llamaba el “subdesarrollo” y solucionar problemas endémicos. Para ello se plantearon los siguientes objetivos a alcanzar:
- racionalizar el Estado
- elegir un modelo de desarrollo para 4 o 5 sectores (software, hardware, químico-farmacéutico y telecomunicaciones), sumado al sector agrícola ya existente;
- mayor inversión en educación (en los perfiles adecuados para este futuro mercado laboral);
- reducción de impuestos, por ejemplo, a la renta empresarial que se bajó al 10 %;
- una política agresiva de búsqueda proactiva (no solo de atracción) de inversiones y de promoción de exportaciones (dos grandes debes en nuestro país).
Y lo más importante de todo, fue producto de un marco de desarrollo en forma de políticas de Estado partiendo del consenso político. Los resultados están a la vista, y el siguiente cuadro nos muestra claramente los resultados, principalmente en cuanto a exportaciones y su impacto sobre el PBI.
| AÑO | EXPORTACIONES IRLANDA (bienes y servicios) | EXPORTACIONES URUGUAY (bienes y servicios) | PBI per cápita anual IRLANDA (euros) | PBI per cápita anual URUGUAY (dólares) |
| 1980 | USD 9.647 mill | USD 2.000 mill | 6.239 | 4.589 |
| 1990 | USD 26.973 mill | USD 2.158 mill | 13.681 | 3.573 |
| 2010 | USD 228.856 mill | USD 10.718 mill | 48.758 | 12.884 |
| 2020 | USD 408.000 mill | USD 15.900 mill | 83.850 | 15.778 |
Irlanda pasó de ser prácticamente el país de menor ingreso per cápita de lo que en ese momento era la Comunidad Europea (hoy la Unión Europea), a ser el segundo en ingreso per cápita por detrás de Luxemburgo. Multiplicó por 42 sus exportaciones en 40 años y nosotros sólo 8 veces, por 13 su PBI per cápita anual y nosotros sólo 3 veces también en 40 años. Todo este proceso de decisión unilateral y de obtener resultados, le llevó a Irlanda en principio entre 8 y 10 años; si lo comparamos con los 25 años de idas y vuelta en la integración regional en nuestra región (desde la devaluación de Brasil de 1999), no parece tanto.
Estos 3 ejemplos tienen por separado una estructura productiva que el Uruguay posee por sí solo: producción agrícola, forestal, servicios y logística, entre otros.
Del punto de vista de Uruguay en particular, otro aspecto importante también a tener en cuenta es cambiar el eje de la discusión sobre el gasto del Estado a un enfoque de productividad; no es solo “cómo utilizo menos recursos”, sino “cómo produzco más” (tema olvidado en la discusión). Tanto como gastar menos en el Estado, se debería producir y exportar más.
Para ello, una posible hoja de ruta parte de establecer un gran consenso para concretar un Plan Nacional de Exportación que identifique las oportunidades para el sector exportador teniendo en cuenta los siguientes factores:
- Inteligencia comercial: es necesario identificar productos y servicios con ventaja competitiva, trabajar en la mejora de los actuales y generación de nuevos
- Logística: potenciar y desarrollar las capacidades tanto local como internacional
- Talento: desarrollo de la gestión humana del sector exportador y capacitación universitaria en comercio exterior (hoy inexplicablemente inexistente)
- Agenda de inserción internacional: búsqueda de acuerdos comerciales internacionales en un escenario positivo por los logrados, pero debemos seguir avanzando con China, Estados Unidos, Japón, etc.
- Inversión privada y pública focalizada en proyectos que potencien la exportación (hoy la inversión local o internacional en nuestro país, apunta mayormente a proyectos locales para el mercado nacional)
- Regulaciones: reestructura de la agenda de promoción comercial, con simplificación para centralizar recursos y objetivos,
- Competividad: análisis de costos internos de cada sector exportador así como dificultades frente a costos externos y el peso de la estructura impositiva al trabajo y al capital y las tarifas públicas.
- Visión global: la región nos ha aportado más dificultades que soluciones a la hora de comerciar con los socios comerciales del Mercosur. Hoy el bloque, no es más que el 20% del destino de nuestro comercio exterior de bienes al mundo, siendo Brasil el segundo socio comercial y Argentina el sexto. Ninguna de las pocas Uniones Aduaneras que existen a nivel global tienen datos tan bajos de comercio intrarregional (la Unión Europea es 60%).
Hoy tenemos sectores que por sí solos, ayudados con políticas de estímulo impositivas, crecen, se desarrollan y se expanden por el mundo, como el software, el audiovisual, el profesional, el educativo, el logístico entre otros. A estos debemos sumarle la capacidad de aumentar y mejorar la calidad de la producción agrícola, el desarrollo de nuevas industrias tecnológicas, para poder tener objetivos similares de desarrollo como Irlanda se planteó y no sólo de crecimiento sectorial como el que tradicionalmente se persiguen en Uruguay.
Necesitamos abordar la estrategia de la exportación como eso, una visión inteligente y dinámica que contemple las potencialidades locales con las oportunidades y amenazas externas. Es muy difícil abarcar todos los sectores en los cuales aplicar los recursos necesarios para ese proceso, como por ej.: arroz, carne vacuna y ovina, lácteos, productos forestales, producción tecnológica y digital, logística, turismo, audiovisual, oleaginosas y, además, agregar nuevos productos y servicios. Debemos definir un objetivo claro, sumando y eliminando obstáculos de cada sector para un plazo de 6 u 8 años poder duplicar las exportaciones actuales, de unos 23.500 millones de dólares por año (bienes y servicios) a unos 50.000 millones.
Sin un Plan Nacional de Exportación estructurado como política de Estado (consenso y voluntad política), sin visión país, sin estrategia, sin capacidad de ejecución y sin profesionales capacitados para hacerlo, será un reto muy difícil por no decir imposible. Y el camino al desarrollo del Uruguay seguirá siendo una utopía.
Phd (c) Gonzalo Oleggini Leis