A. Trenchi – Uruguay ante un sector energético cada vez más pragmático
5 febrero, 2026 2026-02-27 7:57A. Trenchi – Uruguay ante un sector energético cada vez más pragmático
“Esto no implica que el país deba renunciar a la posibilidad de explorar y eventualmente explotar combustibles fósiles en caso de realizarse un descubrimiento significativo. El gas y el petróleo seguirán siendo fuentes de energía en el corto, mediano y largo plazo.”
No muy lejos de Uruguay, a unos 4.000 km, Guyana está viviendo una revolución económica
sin precedentes. Tras el descubrimiento de hidrocarburos en 2015, la única nación
sudamericana de habla inglesa se convirtió en uno de los países con mayores tasas de
crecimiento. El Banco Mundial estimó que la tasa de crecimiento en 2024 fue de un
astronómico 43%. Su PIB per cápita pasó de US$ 6.477 en 2019 a US$ 18.199 en 2022.
Naturalmente, esta transformación trajo enormes presiones, tanto a nivel internacional como
doméstico. Desde Nicolás Maduro, quien ha reavivado la histórica disputa fronteriza por el
Esequibo amenazando la soberanía de Guyana, hasta los cuestionamientos de
ambientalistas justamente preocupados por las emisiones de CO₂ que la producción de
combustibles fósiles contribuirá a la atmósfera, así como las iniciales negativas de organismos
financieros a otorgar préstamos para la exploración de gas y petróleo.
A nivel interno, Guyana enfrenta un intenso debate sobre cómo gestionar la renta petrolera y
evitar caer en la llamada “maldición de los recursos” y convertirse en “la próxima Venezuela”
.
Con una de las tasas de pobreza más altas de la región, una democracia joven y una
población étnicamente diversa, el país se enfrenta al desafío de definir cómo redistribuir los
ingresos, invertir en el desarrollo futuro y diversificar su economía de manera sostenible.
Es cierto que Uruguay tiene poco en común con Guyana; Sin embargo, debe seguir de cerca
su experiencia. A diez años de la firma del Acuerdo de París, en el que 198 países se
comprometieron a una drástica reducción en el consumo de combustibles fósiles, las metas
aún están lejos de cumplirse.
Si bien las energías renovables han crecido y bajado sus costos de producción, los
combustibles fósiles también lo han hecho, ganando en eficiencia y competitividad. De hecho,
la coyuntura internacional, marcada por la inestabilidad geopolítica y la necesidad de
garantizar seguridad energética, ha llevado a varios países, incluyo aquellos a la vanguardia
como Alemania, a replantearse sus objetivos, poniendo en duda el ritmo de la transición
energética. Un nuevo pragmatismo parece imponerse, en el cual Uruguay debe adaptarse.
Aunque Uruguay es líder en energías renovables, con prácticamente el 100% de su energía
eléctrica proveniente de fuentes limpias, su matriz energética aún depende en gran medida
de los combustibles fósiles. Aún más: Uruguay otorgó licencias de exploración de gas y
petróleo a diversas empresas, como Chevron, Shell, YPF, Challenger Energy Group (CEG) y
APA. Aunque aún es incierto si se descubrirán hidrocarburos y, en caso de hallarse, si su
producción será realmente rentable, existe un relativo optimismo; Dado que Namibia, del otro
lado del océano Atlántico, encontró gas natural, la expectativa es que Uruguay también lo
haga.
No cabe duda de que los impactos económicos y sociales del cambio climático son reales y
que Uruguay debe continuar liderando la transición energética, avanzar en el proceso de
descarbonización y consolidarse como un exportador de energías limpias. Sin embargo, esto
no implica que el país deba renunciar a la posibilidad de explorar y eventualmente explotar
combustibles fósiles en caso de realizarse un descubrimiento significativo. El gas y el petróleo
seguirán siendo fuentes de energía en el corto, mediano y largo plazo.
Una eventual renta proveniente de hidrocarburos podría contribuir, por ejemplo, al desarrollo
del incipiente sector del hidrógeno verde, una industria con alto potencial de rentabilidad pero
que aún requiere inversiones significativas que el país no ha logrado canalizar plenamente.
Uruguay cuenta con ventajas comparativas notables para posicionarse como líder en este
ámbito, gracias a su robusta red de generación de energías renovables y su abundante
disponibilidad de carbono biogénico.
Además, sería imperativo que parte de esta renta se canalizara hacia la creación de un fondo
soberano, siguiendo el exitoso ejemplo de Noruega, con el objetivo de financiar políticas
sociales y económicas sostenibles a largo plazo. La evidencia muestra que países con
instituciones sólidas, como Uruguay, pueden gestionar adecuadamente los ingresos
provenientes de recursos naturales y utilizarlos para mejorar la calidad de vida de su
población.
Por otro lado, más allá de la existencia o no de yacimientos de hidrocarburos, Uruguay debe
comenzar a delinear un plan serio y estratégico para una transición energética justa, con
especial atención al impacto sobre el empleo. Actualmente, ANCAP emplea entre 2.000 y
2.500 personas, mientras que empresas del sector del gas como Acodike y Riogas generan, directa e indirectamente, alrededor de 4.000 puestos de trabajo. Frente a un sector cada vez
más automatizado, la irrupción de la inteligencia artificial y el crecimiento de las energías
limpias resulta imperativo que la transición energética no solo apunte a reducir las emisiones
de carbono, sino que también sea equitativa para toda la sociedad, preparando a los
trabajadores para los nuevos desafíos.
Asimismo, el Poder Ejecutivo y el Parlamento deben debatir seriamente cuál será el futuro de
ANCAP, tanto ante un eventual descubrimiento de hidrocarburos. Si se comprobara la
existencia de reservas de gas o petróleo comercialmente viables, el Estado uruguayo deberá
definir si ANCAP tendrá un rol operativo y caso de tenerlo cómo se financiarán las actividades
de extracción y comercialización. Evidencia muestra que en países con instituciones sólidas,
la propiedad estatal del petróleo genera mayor bienestar que la propiedad privada.
Sin embargo, a pesar de contar con instituciones fuertes e incluso en ausencia de
hidrocarburos, la principal empresa estatal del sector energético debe replantearse el papel
que desea desempeñar en el nuevo contexto, así como revisar su estructura institucional, en
particular sus vínculos con el Poder Ejecutivo.
Uruguay se encuentra bien posicionado en materia energética para convertirse en un actor
relevante a nivel regional. El dinamismo del sector continúa siendo cada vez más importante
para el desarrollo del país. Si bien existe un amplio consenso político sobre el papel
estratégico de la energía en el crecimiento económico, como lo demuestra la reciente
encuesta parlamentaria realizada por CERES, el país deberá adoptar posiblemente en el
corto plazo una serie de medidas que, con un enfoque de máximo pragmatismo, contribuyan
al fortalecimiento del sector energético, en beneficio de toda la población. Es importante
comenzar el debate y tomar decisiones.
Alejandro Trenchi
PHD (c) Universidad de Florida
Bibliografía:
(1)https://www.worldbank.org/en/country/guyana/overview
(2)https://www.hks.harvard.edu/centers/cid/publications/faculty-working-papers/naturalresource-curse
(3)https://www.brookings.edu/articles/navigating-market-and-political-uncertainties-in-the-ageof-energy-transition/
(4)https://www.ancap.com.uy/20778/1/update-on-offshore-hydrocarbon-exploration-inuruguay.html
(5)https://www.spglobal.com/commodity-insights/en/research-analytics/why-is-a-discovery-innamibia-good-for-uruguay-and-argentina
(6)https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/about/factsheets/
(7)https://www.spglobal.com/commodity-insights/en/news-research/latest-news/naturalgas/061025-us-eias-short-term-outlook-finds-that-natural-gas-demand-is-outpacing-supply
(8)https://www.nbim.no/en/about-us/
(9)https://aiglp.org/es/17113-2/
(10)https://www.elpais.com.uy/negocios/noticias/las-perspectivas-economicas-en-la-vision-deceres-las-trabas-para-crecer-como-caerle-mejor-a-ee-uu-y-mas